27 de junio de 2010

Fatalismos



Su pelo era del color de las cenizas, pero nunca supo cuidar sus manos. Tuvo que ser, ella lo quiso así, un día de lluvia el que la viera amanecer con todos sus cabellos mojados en vinagre, las manos rasgadas a tijeretazos y una sonrisa en los labios marcada por el desenfreno de su locura.

4 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Gracias por describir mi muerte.

L0usie dijo...

Me gustan las manos agrietadas y ajadas, siempre cobran mayor interés para ser dibujadas.

Guillermo Loaysa dijo...

Yo una vez conocí a una chica que tenía una mano completamente quemada... No me inspiré en ella al escribir esto, pero cuando has dicho eso, L0uise, me lo has recordado.

Elvira, tu muerte no será así, no vendrá por mano tuya. Te terminaré matando yo por llenarme la casa de bichos y luego irte tan tranquila, dejándome a mí peleándome con todos ellos.

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Es que mi plan sí es matarte a ti. De modo que a través de los bichos, morirás por mano mía. En cuanto a mi muerte... ¿por qué no? También será mi obra. Porque al fin y al cabo, quién empieza con un homicidio debe continuar...

Seguramente morirás envenenado por las toxinas que libero y que tiñen de rojo tu cuerpo...