29 de marzo de 2010

Querido diario:

Creo que lo primero que tiene que hacer uno cuando comienza a escribir un diario es presentársele. Es algo absurdo porque se supone que voy a ser el único que leerá esto, pero como hablaré contigo como si fueras una persona -y me han enseñado que es de buena educación presentarse a las personas- pues me veo casi en la obligación de hacerlo.

Me llamo Pablo, tengo once años (aunque en dos meses cambiaré ese número) y acabo de llegar a una ciudad que apenas conozco. Antes vivía en Bremen, ciudad de origen de mi madre, pero nos hemos trasladado al sur de España, pues es donde nació mi padre y ahora tiene un negocio muy importante que dirigir aquí, heredado de un abuelo que nunca conocí pero del que llevo el nombre.

A ti, Diario, te he conseguido -no sé si lo sabes, estabas muy envuelto- gracias a Ernestine, una niña de mi clase con la que solía jugar. Quiere que recuerde las cosas que me pasan en España para poder contárselas cuando regrese.

Pues bien, Diario, te diré que hoy ha sido un día muy extraño, pero a la vez especial: Papá me ha llevado a ver unas figuras que sacaban a la calle, cosa que tenía que ser muy importante porque me he tenido que arreglar y luego había muchísima gente allí, también arreglada, esperando para ver las escenas.

Mi primera reacción cuando conseguí adivinar, desde los hombros de mi padre, lo que las figuras representaban ha sido de asco. Había un hombre al que torturaban de una forma muy salvaje otras dos figuras vestidas con un antiguo uniforme militar. Los dos carromatos siguientes que vimos (los cuales eran muy curiosos porque los llevaban unos, que parecían esclavos, sosteniéndolos en peso), mostraban una cosa parecida. Luego papá me explicó que ese al que torturaban era un persona muy famosa de una religión. Imagino que si le estaban pegando de esa forma dicha religión tenía que ser bastante fea y dañina, de otro modo no lo entiendo.

También me ha llamado la atención unas personas vestidas de verdugos. Creo que en esa religión adoran a la muerte o algo parecido (una vez escuché una historia de un niño de mi clase en la que en su religión se prohibían las escenas de personas desnudas. Si los de esa religión vieran esto se pondrían muy nerviosos, pues si no pueden ver a una persona desnuda muchos menos podrán ver a personas torturadas). Mi padre me explicó también que eran Naceros o algo parecido, nombre que llevan en honor a los que vivían en el pueblo de la persona a la que torturaban. Me pregunto si realmente vestirían así, con capuchas en la cabeza. A mí me han dado mucho miedo.

Después de aquello, de camino a casa, nos encontramos de nuevo con uno de esos carromatos, y las personas allí reunidas nos impedían continuar. Yo le dije a mi padre que tenía que ir al baño y él pidió paso. Todos le respondieron de una forma muy brusca y alguno incluso le gritó que se callara. Aún y así mi padre comenzó a moverse entre la muchedumbre llevándome encima de sus hombros y escuché insultos. De verdad, esa religión tiene que ser muy extraña y no sé cómo está permitida en este país. Adoran la muerte y promulgan el odio a las personas públicamente.

Por fin llegamos a casa. A mi padre le habían roto el pantalón y he escuchado que le decía a mamá que no volvía a sacarme de casa durante esta semana porque no se puede salir. Yo sigo tosiendo a causa de un humo que iban soltando unos delante de las procesiones. No sé por qué mi padre habla tan mal del tabaco si luego me lleva a esos sitios. Él sabrá.

Por ahora nada más, Diario. La verdad es que ha sido una tarde bastante especial y ya sé que aquí tengo que estar atento para no cruzarme a gente de esa religión, parece muy peligrosa.

Hasta pronto, 

Pablo.

8 comentarios:

Dafne dijo...

Vaya, pobre pablito (o "Paulchen"). ¿Y no le cuenta a la pobre niñita de nombre raro (o simplemente "Fräulein")nada del gas lacrimógeno que sueltan por la calle que usan para que los niños se mareen y poder llevarselos luego? Bueno, quizá le toque eso el martes o mejor, en la Madrugá, que es de noche y así la gente se distrae con otras cosas...
En fines, werde ich frühstücken. Guten Morgen, mein "Liebchen".

Mirthas dijo...

Será en la Madrugá imagino yo también.


¿Café y galletas?

Dafne dijo...

¿Arroz y zumo?

Eh?xD

Kyrus dijo...

Es curioso plantearse como ven los niños u otra cultura nuestras costumbres, con las que hemos convividos toda la vida. Quizás muchas más cosas que a nosotros nos parecen normales, no son tan normales como creemos.
Muy bueno el blog en general.
Un saludo.

Mirthas dijo...

Ni te lo imaginas. Puestos a inventar gilipolleces los seres humanos somos únicos.

(Si es eso lo que intentabas expresar...)

Mirthas dijo...

6.666 visitantes!!! :P

valeska dijo...

si un estudiante mío fuera yo... usted no se imagina,señor Mirthas, la tremenda dicha que yo experimentaría...
precisamente porque "pensar" es pensar sobre todo, sin negar de antemano ningún factor. lo demás es lealtad con lo que se encuentra en ese pensar, que jamás es limitación, sino profundización.
y en todo caso, a mí no me decepcionaría encontrar un alumno como usted, ni a usted mismo...de antemano una simpatía habría... porque lo primero es la disposición al pensar juntos...CONFRONTACIÓN, no asesinato de antemano...
parece que usted lleva la respuesta bajo la manga... mientras que mis manos van siempre abiertas, a encontrar la respuesta, en sus distintas manifestaciones.
un saludo,
con afecto serio y profundo, Valeska.

pd. espero leerlo otra vez, aunque por lo escribe... ya ha decidido... antes de que yo pudiera saludarlo -como usted saluda a su diario...sin esperar que "alguien" le responda-.

Mirthas dijo...

A decir verdad no tengo ninguna respuesta bajo la manga, pero sí que tengo muy claro que la religión y el razonamiento no pueden darse de la mano. La religión exige de fe ciega e impide el razonamiento, y cuando alguien tiene fe en alguna religión hay una serie de límites por los que no está dispuesto a pasar.

Efectivamente pensar es pensar acerca de todo, cuestionarse, y permítame decirle -si es que no lo sabía- que cualquier religión hará lo posible porque se cuestione el mínimo número de cosas posibles.

Por otro lado, todo lo que ha dicho acerca de lo que es la actividad de pensar es cierto, pero está fuera de lugar o, al menos, no me explica por qué lo saca a colación.

Y yo le he dicho que me decepcionaría como alumna, no como persona. La confrontación me encanta -nótese- y, además, pienso que de ella se puede evolucionar bastante. No creo haberla asesinado, es más, ya le decía que lo que hacía era "invitarla" (en este caso la invitaba al razonamiento, a cuestionarse acerca de su religión, a la cual sigue con un ánimo un poco enfermizo según compruebo en sus escritos).

Y no se crea, puedo sorprender muchísimo. No he decidido acerca de nada porque no creo que haya una decisión única que tomar.

Le devuelvo el saludo ;)