13 de agosto de 2010

Como en los erizos


Como los erizos, ya sabéis
los hombres un día sintieron su frío
y quisieron compartirlo.
Entonces se inventaron el amor.
El resultado fue, ya sabéis,
como en los erizos.

Luis Cernuda.


Te acabo de llamar. Quería cantar
la última canción que te había escrito.
No podía esperar que fuera a escuchar ahora todas tus quejas.
No podía esperar que lo nuestro no fuera a resultar.
Caminé demasiados años contigo.
Nos atrapamos en miles de sitios prohibidos.
Como en los erizos.

Llevo días sin salir, quería recuperar mi inspiración.
Quería tenerte lejos, quería que tu aura estúpida no contaminara mis letras.
Quería poder echarte de menos, quería alejarme de todos.
Quería escuchar el silencio, interrumpido por el lejano tráfico que se acumula bajo mi ventana.

Mis dudas no podían seguir interrumpidas
por aquellos malvados que se aprovechan de la indecisión de unos pocos.
Me comentaste un día que pertenecía al género bobo.
Pues bien, lo quise así y tú caiste conmigo,
no pretendamos ahora parecernos a los listos.
Como aquellos días en la playa.
Como en los erizos.

Un día nos encontramos, ahora estamos perdidos.
No sé si sentiste frío. Yo estaba congelado.
Cuando hacíamos el amor podíamos decir que éramos grandes amigos;
por favor, no digas ahora lo mismo de tus otros amantes.

Afilas tus púas para usarlas contra mí
como si yo quisiera revestir mis días con más dolor.
Fabricas tu nido con hilos y estiércol
y acusas a los hombres de todos tus vicios.
Como si no te huyeran desde hace mucho.
Como si tu burbuja acorazada no nos hiciera huir despavoridos.
Como en los erizos.

He querido hacerte daño
pero ¿cómo dañar a alguien que prefiere enterrarse en el olvido?
No logré tocar tu corazón y pensé que lo habías tirado
o cambiado por otra de tus miradas.

Ya hemos vivido, sufrido y amado.
Ahora solo nos queda morir en medio de hastío.
No es que yo lo prefiera así, es que así lo mandan mayores designios.
Y si salen otras propuestas, si no se contestan más preguntas,
prefiero pensar que la humanidad se ha encogido de nuevo de frío.
Prefiero pensar que ya no nos necesitamos.
Como en los erizos.



Inspirado en la canción "Las inmensas preguntas" de Nacho Vegas.

3 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Hasta los erizos se agrupan entre ellos lo suficientemente cerca para darse calor, pero nunca demasiado, para herirse con las púas del otro.

Guillermo Loaysa dijo...

Como en los erizos.

Chloe dijo...

si que he leido 'el perfume', hace unos años para clase.
no soy uma, soy la señora mia wallace jajaja