1 de julio de 2010

Turno de limpieza



¡Dejadme! ¡Solo quiero estar sola!

Cerró la puerta violentamente y escuchamos cómo se tiraba con más estrépito aún sobre la cama. Nosotros no abrimos la puerta, la dejamos tranquila hasta que se le pasara. No, no escuchamos nada más. No, no nos preocupamos. Quería tranquilidad y nosotros se la dimos. Poco después llegaron las vacaciones y tuvimos que irnos, no nos extrañó no verla hasta entonces. Estaba enfadada con nosotros por haberla saltado en el turno de la lavadora y pensábamos que nos evitaba. Así es, como le dije no volvimos más a este piso porque encontramos otro mejor. No, tampoco nos extrañó que no nos devolviera las llamadas, simplemente pensamos que había cambiado de número. Siempre fue rarita, ya me entiende.

No sé a qué viene tanta pregunta, creo que está claro: Al tirarse encima de la cama se abrió la cabeza y murió allí mismo. Nosotros no podíamos saber nada y nos parece impensable que ahora, cuatro años después de aquello, nos hagan perder el tiempo por una compañera de piso de cuando éramos estudiantes. Una compañera que, por lo demás, no nos saltamos en el turno de la lavadora. Tal vez debió mirar el calendario de la semana.

2 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Por más que se echara a la cama con estrépito, creo que se oye perfectamente cuándo alguien se abre la cabeza.

Bien jugada la baza. Simple y elegante.

Pero tienes que arriesgar más, aunque te salgan bazofias como a mí. Toda obra de arte se debe a un sinnúmero de bazofias.

Dafne dijo...

"Era una chavala mu normá. Siempre saludaba por las mañanas"

Testimonios de vecinos cercanos.

¿Y aún con la cabeza abierta tiene que poner la lavadora? Pobrecilla, no tendrá ya suficiente, después del despiste del turno y encima el dolorcillo de cabeza que tendrá que tener...

qué poco miramiento, eh? tssss...