17 de marzo de 2009

Un encuentro en el corredor

Vi desaparecer el vuelo de su chal, un complemento innecesario más que cubría su bello cuerpo, en el recodo del último escalón. Corrí hacia arriba esperanzado, quizás queriendome convencer de que en esta ocasión iba a culminar su travieso juego con ese ansiado beso.

Llegué arriba con tanta precipitación que, al girar por donde la había visto desaparecer, choqué con ella, quedando fundidos en un tan improvisto como placentero abrazo. Olí su cabello, recorrí su espalda. Tomé uno de sus brazos y, procurando suavidad, la alejé un poco de mí para mirar sus grandes y brillantes ojos. Siempre me había hechizado cómo dejaban transmitir esa traviesa locura.

Quise mirar sus labios, pero concentré toda mi atención en sus ojos. Quería que me besara sin ofrecerle invitación.

Solté su brazo para poderle acariciar el pelo. ¿Realmente le desagrada? ¿Cómo es posible que le fastidie tanto algo que a mí me causa sensaciones tan buenas? Supongo que es porque, a fin de cuentas, y pese a todo suela indicar lo contrario, el Universo no existe sólo para que yo pueda disfrutarlo.

Sus ojos se encendieron aún más. Ideas traviesas cruzaron su mente de una forma descarada. Yo me mantuve expectante.

Te toca a ti tomar la iniciativa.

De pronto, si apenas percibirlo, unos pequeños labios rozaron los míos.

Cuando logré ser consciente, nuestras lenguas se cruzaban, nuestras bocas eran mordidas recíprocamente. Tus ojos se encontraban con los míos mostrándome tu tortura y mi condena.

2 comentarios:

Kiüs dijo...

...En ese momento desperté y mi perro me estaba lamiendo la boca...todo había sido un sueño, un mísero sueño...

Fin"

xDDD Sería un bonito final, ¿no?

Mirthas dijo...

De Óscar xDDDDDDDDDDDDD

(Y no, no tengo ningún amigo llamado así)