10 de marzo de 2009

Un diálogo

Ella jugaba con su cabello haciéndose la interesante. Quería hacer mostrar a su interlocutor que estaba pensando lo que le había dicho. Realmente, tan sólo pensaba en la impresión que pudiera estar dándole.

Se levantó y empezó a juguetear con unos lápices que había sobre la mesa. Se sentía completamente cómoda, casi podía decir que dominaba la situación. Pero no quería bajar la guardia, ya que sentado plácidamente al otro lado de la estancia estaba el mismísimo Satanás, en carne y hueso, mostrando una sonrisa que apenas dejaba entrever si era por lo dicho anteriormente o por algún cruel comentario que se había ahorrado decir. Teniendo en cuenta quién era, realmente cabría pensar cualquier cosa.

Finalmente ella se cansó de disimular y, por primera vez en toda la entrevista, decidió contestar directamente.

–Sí, tengo miedo–.

–Lo sabía. Sólo necesitaba que lo reconocieras –él seguía con su eterna sonrisa. ¡Cómo le gustaría saber de qué se reía!–.

–¿Y bien? ¿Qué sacamos de esto? –sentía cómo la seguridad que antes tan bien había disimulado, hasta el punto de llegárselo a creer, caía bajo el peso de la evidencia. –No paramos de dar vueltas en círculos–.

–Efectivamente. Siempre volvemos al mismo punto, porque siempre me haces volver a él. Extraño es que no me haya cansado ya de girar siempre sobre el mismo punto. Pero no quieres salir de tu espiral, y me temo que de ese agujero sólo podrás salir tú.

Ahora que has reconocido tu error, ya hemos dado cierto paso, pero no quiero que se convierta en un alejamiento más del centro sobre el que seguir girando. Tu espiralismo vital casi aburre–.

–Eres duro–.

–Pese a todo lo que se ha dicho de mí a lo largo de la Historia, soy sincero. Lo que pasa es que el ser humano apenas está preparado para escuchar la verdad, y más si es la verdad de su vida. Tal vez por eso yo soy el malo–.

–¡Já! ¿Y ahora dirás que no nos la jugaste al hacer que nos expulsaran del Paraíso?–.

–Querida, me temo que os ha llegado una versión muy distorsionada del paraíso. Algún que otro pensador ha podido acercarse en sus elucubraciones, pero no es ni de lejos ninguno de los que puedes estar pensado. Yo sólo te diré que prometí que seríais como dioses tras vuestra desobediencia, y en eso os convertisteis.

Y ahora tengo delante de mí a una persona que rechaza usar la principal característica que ganasteis al huir de ese supuesto paraíso –infantilismo de la conciencia diría yo–, y que es la capacidad de pensar por uno mismo, de elegir entre el bien y el mal, de levantar sus principios en beneficio de la Humanidad y, en definitiva, de vivir libre haciendo lo correcto. Al fin y al cabo, no hay otra forma de ser libre–.

–Se supone que tú eres Satanás. No representas bien tu papel–.

–Y tú una hija de Dios. Él tampoco cumple su rol paterno–. Soltó una carcajada tras su pequeña audacia.

–Entonces si tú eres el Tentador, y me aconsejas que me aleje de lo que llamaremos simplemente “mi problema”. ¿Qué se supone qué es mi problema? Porque si ahora digo el mismísimo Demonio me quedo corta–.

–Siempre adoré de las mujeres como tú esa mirada inteligente. También me gusta que te rías de “tu problema”–. Hizo especial énfasis, dejándole ver que no quería nombrar a la persona en cuestión–. Y, la verdad, quisiera que desterraras de tu vida esa concepción de mí. Pese a todo lo que puedas pensar, creo que entre los dos bandos que se han erigido, yo soy el bueno. Si es que tal cosa existe… De cualquier modo, “tu problema” es peligroso. Te roba aquello por lo que todo el mundo lucha: La identidad–.

–¿Y qué he de hacer?–.

–Querida, tú misma lo has dicho. Tienes miedo. Sólo te queda vencer prejuicios, miedo al mañana y, como tu madre, coger la manzana y…

6 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Muy sugerente.

Mirthas dijo...

Tal vez, pero horriblemente escrito.

Anónimo dijo...

Tengo miedo, sí...

Kiüs dijo...

-"(...)problema”. ¿Qué(...)" -> "(...)problema”, ¿qué"
Que se supone que tú eres el escritor...

-(Ahora me poseerá una identidad que no conoces) Me ha encantado ese bonito diálogo ^^

Mirthas dijo...

Por eso mismo. Si piensas que estoy equivocado seguramente será porque el que yerra eres tú xDDDD

Así es como los intelectualoides consiguen mantenerse en su sillón.

Kiüs dijo...

Estoy convencido de que estoy en lo cierto porque ese punto corta frase. Una cosa es intercambiar j y g como hacía Juan Ramón Jiménez(que, si mal no recuerdo, fue Académico)y otra cosa es poner un punto en medio de una frase. Porque eso sería. Como hacer esto que acabo de hacer xDDDD