11 de octubre de 2009

Las quejas del contramaestre

Chapoteando en la certeza de no tener nada
me cruzo en mi camino desalmados
que pretendieron hacer de mi alguien de provecho.
¡Nunca se haga en mí eco tan insano!

Le rezo a un dios que no existe
y que de existir no contaría para mí.

Me sacudo el polvo y asimilo tu literatura.

¿Será nuestra síntesis un robo
a siglos de pestilente cultura?

No creo en ninfas ni otras mitologías.
Buenos modelos según para quién.
No quiero dinero, ni halagos ni morir.
En vuestro juego social no quiero entrar
pero no me consentís salir.
¿Os hago algún mal?

Me mantengo al margen de la estupidez
esperando en este asqueroso andén de decepción.
He paseado por vuestros vagones
y observé allí la terrible maldición de la ignorancia.
¿La obtuvisteis a cambio de comodidad?
¿O tal vez de libertad?

Me tenéis cansado y aburrido. Ya ni me quiero enfadar.
Seguid con vuestros tontos juegos,
la culpa es mía por esperar de vosotros algo más.

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-M.S.: ¿Por qué la vida es tan rara?
-M.: Porque si no tendría algún sentido.

2 comentarios:

Emi dijo...

Esto va mejorando. ¿De verdad lo escribiste tú solo?

Mirthas dijo...

Realmente me ayudó un duende borracho, pero como se fue sin darme su nombre no he podido poner los agradecimientos.

Un saludo Emi ;)