25 de noviembre de 2009

Sobre la minoría de edad

 La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.


 La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea. Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, fuera de ser penoso, aquellos tutores ya se han cuidado muy amablemente de tomar sobre sí semejante superintendencia. Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia.


 Por tanto, a cada hombre individual le es difícil salir de la minoría de edad, casi convertida en naturaleza suya; inclusive, le ha cobrado afición. Por el momento es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le deja hacer dicho ensayo. Los grillos que atan a la persistente minoría de edad están dados por reglamentos y fórmulas: instrumentos mecánicos de un uso racional, o mejor de un abuso de sus dotes naturales. Por no estar habituado a los movimientos libres, quien se desprenda de esos grillos quizá diera un inseguro salto por encima de alguna estrechísima zanja. Por eso, sólo son pocos los que, por esfuerzo del propio espíritu, logran salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con seguro paso.

("¿Qué es la Ilustración?" de Immanuel Kant)
Siempre adoré este texto.

4 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Una niña con una camisa de fuerza en una habitación acolchada moviéndose como una autista:

-Kant, Kant, Kant, Kant, Kant, Kant... ¡¡noo!! ¡¡¿¿Por qué??!! ¡¡Tú mataste a mi padre!!

Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película?

Kant hasta en la sopa. El retorno.

Mirthas, Mirthas, ¿nos hemos vuelto locos ya? ¿nos hemos vuelto locos ya? ¿nos hemos vuelto locos ya? ¿nos hemos vuelto locos ya?

...


Y sí, me encanta el texto. Pero creo que es hora de llevar las "reses" a pastar...



¿POR QUÉ?

Elvira, el Cisne Negro dijo...

P.D.: ¿Por qué si he dejado un comentario no aparece ahí 1 personas con opinión? ¿No existo? Luego me dirá mi psicoanalista que tengo problemas de identidad...

Artemisa dijo...

Kant siempre me cayó un poco gordo, pero ese texto está bien.

¿Te dije que ya leí "Demian" de Hesse? =) Me habría ayudado leerlo a los 15 años, la verdad... leerlo ahora sólo me ha servido para saber que hubo un tipo en el siglo XIX que pensó y escribió sobre lo que yo pienso y escribo. Chachi, ¡y que vivan los cainistas!

Kiüs dijo...

Un texto de hace más de 200 años... La "Sociedad del Bienestar" no es algo nuevo, sin duda...